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El sarcoma de tejidos blandos es un tumor diverso y ubicuo que se origina en tejidos tales como grasa, músculos, nervios, tendones, sangre y vasos linfáticos (los tejidos blandos que conectan, sostienen y rodean otras partes del organismo).
 
Cada año se diagnostican aproximadamente 9.200 casos nuevos de sarcoma de tejidos blandos en adultos y niños en Estados Unidos y alrededor de 13.000 nuevos casos en Europa. Un porcentaje ligeramente superior al 50% de estos nuevos pacientes fallecerán a consecuencia del sarcoma de tejidos blandos. La tasa de supervivencia a los 5 años para los pacientes con sarcoma de tejidos blandos es alrededor del 90% si el cáncer se detecta en fases tempranas y antes de que se haya diseminado. En cambio, la tasa de supervivencia a los 5 años es del 10% al 15% para los sarcomas con metástasis.
 
Factores de riesgo en el sarcoma de tejidos blandos
 
La mayoría de los sarcomas de tejidos blandos no tiene una causa definida clara; no obstante, se han asociado a su desarrollo diversos factores de predisposición. Existen ciertos síndromes familiares que predisponen a padecer sarcoma de tejidos blandos, como la neurofibromatosis, el síndrome de Gardner, el síndrome de Li-Fraumeni y el retinoblastoma. Otros factores que se han asociado al sarcoma de tejidos blandos son la exposición previa a la radiación, el linfedema crónico (inflamación de una extremidad) y, rara vez, la exposición a ciertos agentes químicos y los antecedentes recientes de traumatismo.
 
Prevención
 
En las mayoría de los casos el sarcoma de tejidos blandos se desarrolla en personas sin factores de riesgo conocidos, por lo que en estos momentos no se conoce ninguna forma para prevenir la mayoría de los casos.
 
Signos y síntomas del sarcoma de tejidos blandos
 
Las personas con sarcoma de tejidos blandos en estadio precoz no suelen advertir ningún síntoma. De hecho, los síntomas pueden no aparecer hasta estadios más avanzados. Los síntomas habituales son:
  • Un bulto en el cuerpo que puede o no ser doloroso (habitualmente no lo es). 
  • Dolor abdominal y vómitos.
  • Sensación de plenitud sin haber comido demasiado (saciedad precoz).
Estos síntomas pueden ser consecuencia de un sarcoma de tejidos blandos o de otras causas menos graves.
 
Diagnóstico del sarcoma de tejidos blandos
 
En la actualidad no existen pruebas de detección selectiva para el sarcoma de tejidos blandos. Las pruebas diagnósticas más frecuentes son:
  • Exploración física: Puede incluir una valoración para determinar el tamaño y la forma de la masa y su efecto sobre las áreas circundantes.
  • Biopsia: Se suele realizar una biopsia de una masa de tejidos blandos si es sintomática o está aumentando de tamaño. Los tres tipos de biopsias que se realizan con mayor frecuencia para el diagnóstico del sarcoma de tejidos blandos son:
  • Biopsia percutánea, con toma de muestra de tejidos a través de una aguja (aspiración con aguja fina).
  • Biopsia abierta, con toma de muestras mediante un procedimiento quirúrgico.
  • Biopsia de masa retroperitoneal.
  • Diagnóstico por imagen del tumor primario: Resonancia magnética (RM) y tomografía computarizada (TC).
  • Diagnóstico por imagen de la enfermedad metastásica: Se realiza dependiendo del tamaño, el grado y la localización anatómica del tumor primario.
Opciones de tratamiento del sarcoma de tejidos blandos
 
En general, el tratamiento de los sarcomas de tejidos blandos depende del estadio del cáncer. El estadio se establece según el tamaño y el grado del tumor y si se ha diseminado a los ganglios linfáticos o a otras partes del organismo.
   
  • Resección quirúrgica: Es el tratamiento más habitual para los pacientes con el sarcoma de tejidos blandos localizado. La mejoría de las técnicas quirúrgicas en los últimos 20 años ha reducido de forma sustancial la necesidad de amputar. En la actualidad, no más del 10% al 15 % de los sujetos con sarcoma de tejidos blandos se someten a una amputación. En la mayoría de los casos, la cirugía con conservación del miembro es una opción para evitar la amputación del brazo o la pierna, en tanto que se administra radioterapia y/o quimioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor o después de la cirugía para destruir las células cancerosas restantes.
  • Radioterapia: Puede administrarse antes de la cirugía para reducir el tamaño tumoral (tratamiento neoadyuvante) o después de la cirugía para destruir cualquier célula cancerosa que haya quedado en la zona afectada por el sarcoma de tejidos blandos (tratamiento adyuvante). También se utiliza para tratar el sarcoma de tejidos blandos no resecable o inoperable por motivos médicos.
  • Quimioterapia: Puede utilizarse con radioterapia antes o después de la cirugía para reducir el sarcoma de tejidos blandos o para destruir las células cancerosas restantes. Si el cáncer se ha diseminado a otras áreas del organismo, la quimioterapia puede utilizarse para reducir los tumores y disminuir el dolor y las molestias que causan.
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