Una de cada tres personas en el mundo desarrollado tendrá cáncer en algún momento de su vida, e incluso más personas se ven afectadas, ya que esta enfermedad tiene un impacto también sobre su familia y allegados. PharmaMar está dedicada al descubrimiento y desarrollo de tratamientos innovadores de origen marino para los pacientes con cáncer.
Esta sección ofrece una base formativa e introductoria sobre el cáncer, así como información sobre algunos de los tipos específicos de tumores cuyo tratamiento con los medicamentos en investigación de PharmaMar está siendo estudiado en ensayos clínicos.
¿Qué es el cáncer?
El cáncer se desarrolla a partir de una sola célula que ha experimentado mutaciones en su ácido desoxirribonucleico, conocido por las siglas ADN, el material genético que constituye las instrucciones esenciales para el desarrollo del organismo. En vez de cumplir el ciclo celular normal, es decir, madurar y morir, las células cancerosas se dividen de manera incontrolada y no maduran.
El fenómeno puede ocurrir en cualquier parte del organismo, incluidos la sangre y los órganos formadores de sangre. En este último caso no se forman tumores sólidos, sino que el cáncer circula a través del cuerpo.
La multiplicación incontrolada de células da lugar a una masa de tejido: los tumores. Suelen recibir su nombre en función del tejido o el órgano en el que se originan (por ejemplo, el cáncer de mama) o, en algunos casos, por el tipo de células que los forman (por ejemplo, leucemia, carcinoma basocelular).
Se consideran, a modo general, dos grandes tipos de tumores: los benignos, que suelen ser de sencilla curación, y los tumores malignos, que representan un mayor riesgo para la salud.
En un tumor benigno, o no canceroso, las células tumorales permanecen en el área en la que se originó el crecimiento anormal. Los tumores benignos rara vez vuelven a aparecer una vez que se eliminan por completo. El tratamiento habitual consiste en su extirpación mediante una intervención quirúrgica.
Los tumores malignos están formados por células cancerosas que tienen la capacidad de abandonar el sitio “primario” de crecimiento tumoral y diseminarse a órganos circundantes o a tejidos distantes del organismo. En esta situación, las células cancerosas se separan del tumor original y viajan a través de la sangre o de los vasos linfáticos a zonas del organismo alejadas del área inicial del tumor. Allí comienzan a crecer y a sustituir el tejido normal formando nuevos tumores denominados metástasis, o tumores secundarios.
Cada tipo diferente de cáncer se comporta de forma distinta en cuanto a su crecimiento, su respuesta al tratamiento y la probabilidad y perspectivas de supervivencia.
Causas del cáncer
Entre el 5% y el 10% de todos los cánceres se deben a un defecto en varios genes individuales. Estos cánceres son hereditarios y ocurren en miembros de una misma familia. Aproximadamente el 20% de los cánceres se asocian a infecciones crónicas como las causadas por los virus de la hepatitis, Helicobacter pylori o los virus del papiloma humano. No obstante, en la inmensa mayoría de los casos los tumores se deben a causas mucho más complicadas y heterogéneas.
Se considera que en la mayoría de los casos una serie de cambios genéticos acumulativos, que se suceden de acuerdo a una secuencia, propicia la aparición y progresión del tumor. Durante nuestras vidas acumulamos lesiones en nuestros genes (mutaciones). Cuando se dan una serie de factores de forma simultánea estas mutaciones interfieren en la función normal de la célula y convierten una célula sana en una célula cancerosa, que crece de manera incontrolada.
Cada vez se asocian de forma más clara algunos factores del estilo de vida como causas principales del cáncer. Entre estos factores destacan el consumo de tabaco, la exposición a carcinógenos relacionados con la profesión, la radiación ultravioleta, la radiación ionizante y la dieta occidental. Al mismo tiempo, la práctica habitual de ejercicio o la adopción de una dieta sana parecen ejercer el efecto contrario.