El cáncer de ovarios lo constituyen un grupo de enfermedades con pronóstico e incluso síntomas diferentes. Sin embargo, más del 95% de los tumores de ovario son carcinomas de estirpe epitelial.
El cáncer de ovarios epitelial es la segunda neoplasia ginecológica en frecuencia, tras el cáncer de ovarios de endometrio, y es la principal causa de mortalidad por cáncer ginecológico.
El cáncer de ovarios representa el 3% de los tumores en la mujer y es la cuarta causa de muerte por cáncer en mujeres tras el cáncer de pulmón, mama y colon.
La tasa de supervivencia a 5 años para las mujeres con estadios avanzados de cáncer de ovarios es del 15%-20%, mientras que en fases iniciales se acerca al 90%. La elevada mortalidad del cáncer de ovarios se explica por dos razones: la ausencia de síntomas específicos, lo que motiva que la mayoría de casos se diagnostiquen en fases avanzadas (70-80%), y la ausencia de métodos de detección precoz eficaces. Aunque se puede dar a cualquier edad, el cáncer de ovarios es más frecuente a partir de los 50 años. Aproximadamente, cada año hay 205.000 nuevos casos en todo el mundo. En España se diagnostican unos 3.300 casos anuales.
Factores de riesgo para el cáncer de ovarios
Las causas exactas del cáncer de ovarios se desconocen. Se produce por una acumulación de alteraciones genéticas que provoca un crecimiento y proliferación incontrolado de las células epiteliales. No obstante, algunos factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar un cáncer de ovarios.
Los antecedentes familiares: las parientes de primer grado (madre, hija, hermana) de una mujer que ha tenido cáncer de ovarios tienen un mayor riesgo, y éste es especialmente alto si dos o más de parientes de primer grado han tenido la enfermedad. Alrededor de un 10% de los casos de cáncer de ovarios son resultado de una tendencia hereditaria.
La edad también es importante, ya que el riesgo de padecer cáncer de ovarios aumenta a medida que la mujer envejece. La mayoría de los cánceres se produce en mayores de 50 años, y el riesgo es mayor a partir de los 60. Además, las mujeres que nunca han tenido hijos tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de ovarios que las han sido madres. En cambio, el riesgo disminuye en las que han tomado anticonceptivos orales.
Prevención del cáncer de ovarios
Hasta ahora, lo que se conoce sobre los factores de riesgo no se ha traducido en formas prácticas de prevención. Esto hace que más del 50% de las mujeres con cáncer de ovarios sean diagnosticadas en las etapas avanzadas. No existen pruebas de detección eficaces; ninguna de las técnicas disponibles -exploración clínica, ecografía pélvica o marcadores tumorales-, han demostrado eficacia. Se aconseja el asesoramiento genético para los genes BRCA1, BRCA2 y HER-2/neu, y, si hay mutaciones en dichos genes, la cirugía para extirpar los ovarios en las mujeres que han superado la edad reproductora. Los expertos recomiendan también exámenes frecuentes de la pelvis para prevenir el cáncer de ovarios.
Signos y síntomas del cáncer de ovarios
Las etapas iníciales del cáncer de ovarios son asintomáticas o con síntomas muy leves que pasan desapercibidos y se confunden con procesos benignos. Los síntomas del cáncer de ovarios son tardíos e inespecíficos: dolor abdominal general (gases, indigestión, hinchazón, inflamación…); náuseas, diarrea, estreñimiento; pérdida de apetito; ganancia o pérdida de peso; sensación repetida y persistente de plenitud con la comida, y sangrando anormal de la vagina. El cáncer de ovarios es por ello difícil de diagnosticar precozmente y ésta es la principal causa de su elevada mortalidad.
Diagnóstico del cáncer de ovarios
Ante la sospecha de cáncer de ovarios, lo primero que se debe realizar es una evaluación clínica. También se deben llevar a cabo exploraciones radiológicas, como la ecografía ginecológica, la tomografía axial computerizada de abdomen y pelvis, y la resonancia nuclear magnética (RNM). Asimismo hay que hacer la cuantificación del marcador tumoral CA 125, aunque hay pacientes que no presentan elevación de dicho marcador del cáncer de ovarios y, además, puede estar elevado también en enfermedades benignas que cursan con ascitis o inflamación de la cavidad peritoneal.
La prueba definitiva para realizar el diagnóstico clínico de un cáncer de ovarios es la laparotomía oncológica reglada para realizar una biopsia. Sirve para realizar a la vez el diagnóstico definitivo y la estadificación de la enfermedad.
Tratamiento del cáncer de ovarios
Existen diferentes tratamientos y combinaciones terapéuticas del cáncer de ovarios. Su elección depende de la edad de la mujer y de su estado clínico general, del tipo y la extensión del tumor. La cirugía es el tratamiento para la mayoría de los casos de cáncer de ovarios. Dependiendo de la extensión del tumor y de la afectación de órganos adyacentes, se aconseja extirpar los ovarios, las trompas uterinas, el útero, ganglios linfáticos u otros tejidos abdominales.
La cirugía es uno de los pilares fundamentales y se asocia a la quimioterapia y/o radioterapia (menos utilizada) externa o interna. En la mayoría de los casos se utiliza una quimioterapia estándar como tratamiento postquirúrgico o para el cáncer de ovarios en estadio avanzado.